¿El riesgo de crédito ha acabado con Sears?

¿El riesgo de crédito ha acabado con Sears?

Otro de los gigantes del comercio tradicional está viendo muy de cerca su quiebra. Al parecer, Sears va a solicitar en breve la declaración de bancarrota. La empresa pionera entre los grandes almacenes está viviendo unos momentos duros, tal vez los últimos. Y seguramente el no gestionar adecuadamente sus pagos a proveedores ha acelerado el proceso más de lo debido.

 

No es que sea una sorpresa, ya que su cotización ha ido cayendo desde unos 90 dólares por acción antes de la crisis del 2008 hasta los aproximadamente 0,50 actuales. Y eso cuando, pese a todos los nubarrones, la economía de Estados Unidos está en una situación de pleno empleo. Aunque los salarios no han crecido, no parece que la falta de demanda sea la razón de este descalabro.

 

Es cierto que la estrategia de subida de tipos de la FED no ayuda a una empresa con unos fuertes requerimientos de caja. Pero entre los muchos factores que indudablemente han llevado a Sears a esta situación, hay uno que no se nos puede escapar como profesionales de la gestión del riesgo de crédito: sus proveedores no se fían de que vayan a cobrar.

 

Los factores hace ya más de un año que dejaron de coger papel de Sears, y eso que en Estados Unidos el factoring no es barato, como en general es hoy en día en Europa. Y ni aun así han podido seguir asumiendo riesgos.

 

Sears paga entre 30 y 60 días, pero sus proveedores tal vez deben comprar fuera, pagar por adelantado y financiar digamos de 120 a 150 días. Quien tenga muchísimo margen, podrá aguantar el tirón, pero si tu empresa es una comercializadora que importa producto y carga un pequeño margen, ¿de verdad puedes asumir un pedido de un millón de dólares en estas condiciones?

 

La respuesta clara (al menos en EE.UU.) es que no. Y por eso ha habido desabastecimiento de muchos productos en los lineales de Sears durante muchos meses, lo que ha creado un circulo vicioso en los compradores. Si veo que no tengo un producto, y otro, y otro, pienso que la situación de la empresa es mala, y acabo yendo donde mis competidores, con lo que las ventas bajan más, y agravo el problema de generación de caja.

 

Anotemos esta idea para nuestra empresa, tanto cuando compramos, como cuando vendemos. Casi todos tratamos de vigilar muy de cerca nuestros cobros, asegurando incluso nuestras ventas con un seguro de crédito o un factoring, pero muchas veces olvidamos que el cuidar las condiciones de cobro de nuestros proveedores es tanto, o más importante.

 

 

 

 

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